Día 21: Luchando por la equidad y la justicia
Defensa y alianza por la justicia racial
Defensa y alianza por la justicia racial
Siempre debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio anima al torturador, nunca al torturado.
Durante los últimos 20 días, hemos aprendido cómo las desigualdades impregnan nuestras comunidades a nivel individual, institucional y sistémico. Todos ustedes se ven afectados por el sistema de racismo y desigualdad de su país y, por lo tanto, todos, pero especialmente aquellos que tienen poder, son responsables de desmantelar las estructuras que permiten que persista. El poder se refiere a la capacidad de las personas o grupos para ejercer influencia y control sobre otros en función de su raza, etnia o estatus social, lo que subraya la importancia de ceder el poder a los grupos desposeídos.
Hoy, al concluir el Desafío de la Equidad 2023, debemos volver a centrar la atención en la raza. Estados Unidos funciona sobre una base racista que oprime sistemáticamente a las personas que no forman parte del grupo dominante (históricamente blanco, masculino, heterosexual, propietario de tierras, etc.). Todo ello con el fin de mantener y proteger el sistema de supremacía blanca. Para trabajar en pro de la equidad y la justicia en todas las formas de opresión (racismo, sexismo, capacitismo, persecución religiosa, heterosexismo, edadismo, antisemitismo y otras), debemos centrarnos en la raza, ya que la supremacía blanca se beneficia de su silencio y lo espera de ustedes.
Con todo esto en mente, es importante recordar que para trabajar verdaderamente por un mundo más justo y equitativo, es necesario que las personas blancas y otras personas en posiciones de poder tomen medidas concretas para cambiar sus comportamientos personales que perpetúan la supremacía blanca. Diario contra el racismo señala que “cuando trabajamos, abrimos una cuenta bancaria, votamos, formamos una familia, compramos... todos ustedes interactúan con instituciones injustas, excluyentes u opresivas. Esto no significa que todas las personas sean racistas. Más bien, las desigualdades raciales están tan integradas en nuestra vida cotidiana y son tan habituales que se han convertido en algo rutinario. El racismo es la norma”.”
Ser un aliado no es una identidad, es una acción. Es una práctica activa y constante de utilizar el poder y los privilegios para lograr la equidad, la inclusión y la justicia, al tiempo que nos hacemos responsables de las necesidades de las personas desposeídas. El reto de hoy les invita a aprender más sobre el trabajo contra el racismo y cómo pueden convertirse en aliados (y aún mejor, cómplices) en la lucha por la equidad y la justicia.